Mi duende y yo

Durante la mayor parte de mi vida la gente de mi alrededor me lanzaba frases como  “hay gente que nace con estrella”, “tu es que tienes la suerte de cara”, o “has nacido con una flor en el culo”… Yo también lo pensaba, tenía un gran secreto… y es que durante mucho tiempo… yo tuve un duende. Mi duende me ayudaba en todo lo que surgía, que quería probar suerte en otra ciudad, pues mi duende agitaba su varita (que sí, mi duende tenía varita)… y me conseguía una beca en otra ciudad, que si luego decidía que quería ir a otro país… pues, por supuesto, mi duende se mejoraba a sí mismo y me conseguía prácticas en otro país… hacíamos un gran equipo mi duende y yo.

bebe

Nadie entendió nunca mi estilo de vida, todos decían que era desarraigado, inestable… pero al duende y a mi nos daba igual, nosotros éramos felices así, corriendo de un lado a otro, divirtiéndonos y no parando ni para coger impulso, preguntándonos continuamente cuál sería el siguiente lugar, el siguiente trabajo… hasta que un buen día decidí que ya estaba bien de aventuras, que era hora de dejar de correr, que volver a casa, a España, sería mi última gran aventura, que había que frenar.

Reconozco que no le consulté, siempre pensé que me seguiría hasta aquí, al fin y al cabo él siempre estaba conmigo, siempre me seguía… pero al regresar y buscarlo en mi maleta me di cuenta de que esta vez no venía, de que él no estaba preparado para dejar esa vida, me había dejado sola, y en medio de la mayor crisis que ha experimentado mi país… ya no había varita milagrosa que lo solucionase todo, estaba perdida… y empezaban a llegar negativas, que si tienes experiencia pero es muy variada, que si mi curriculum no era específico, que si te falta esto o lo otro… intenté aguantar como pude, coger lo que saliera, intentar pasar el chaparrón de la mejor forma posible, y lo conseguí, conseguí trabajo, retomé amistades… pero ni rastro del duende, ni de la diversión de antaño… hasta que un buen día apareció ella, mi nueva mejor amiga… la señorita frustración.

hada triste

La señorita frustración y yo hemos estado juntas desde entonces, intenté convencerla de que se fuese de mi lado, que no teníamos futuro juntas, que yo a quien quería era a mi duende, que le echaba de menos y que sabía que él iba a volver, que es a él a quien quiero conmigo. Los primeros dos años no conseguí que me dejase ni a sol ni a sombra, ella siempre estaba, intentase lo que intentase, así que decidí tomar las riendas de mi vida… si quería que el duende volviera solo tenía que repetir lo que hacía con él, buscar una aventura nueva, volver a divertirme y, a lo mejor, si él veía que todo podía volver a ser como antes reaparecería y volveríamos a estar juntos. Me puse manos a la obra, ahora tenía una misión… y entonces, mi amiga frustración empezó a visitarme menos seguido, solo venía de vez en cuando, tomábamos algo juntas, charlábamos un rato y luego volvía a irse… pero seguía sin noticias de mi duende… y así ha ido pasando el tiempo.

Estas últimas semanas he estado de vacaciones, he pensado mucho, he visto viejas amigas, he bebido más de la cuenta y tomado decisiones que me hacen mucha ilusión, se avecinan cambios… y el otro día, al doblar una esquina volviendo a casa con un par de copas de más encima… juro que le vi de refilón, era él, creo que le reconocería en cualquier parte, mi duende, después de unos años sí, aunque no ha cambiado nada, le llamé, creo que desperté a medio vecindario, pero no frenó, ni siquiera se volvió a mirar… pero yo se que era él, está cerca, él también lo ha sentido. Después de todos estos años…mi duende vuelve a casa.

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