En pie de guerra

Frente a un gobierno que dice representar mis intereses pero no hace otra cosa que limitar mis derechos. Sí, mis derechos adquiridos, aquellos por los que ya lucharon otras y otros que llegaron antes, el derecho a una educación, el de tener un trabajo, el de tomar decisiones que afectan a mi esfera personal, como decidir cuando es mi momento de ser madre… o cuando no.

Un ministro francés afirma hoy que el proyecto de ley del aborto de nuestro gobierno “envía a las mujeres de vuelta a la edad de piedra”, un retroceso, lo llaman, y mientras, los nuestros pregonan alegremente que “el aborto es una forma de violencia de género” y lo dicen de esta forma, como quién te dice que se va a comer un pincho de tortilla, burlándose de una realidad de nuestro país que mata personas a diario, sí señores, personas.

Comparar a una persona que golpea a otra, la somete a constantes vejaciones físicas y psicológicas y, en muchas ocasiones, la acaba matando, con una mujer que, en un momento de su vida, toma la difícil decisión de abortar es un acto de violencia, este gobierno ejerce la violencia contra sus ciudadanas y las penaliza como delincuentes.

Porque mi libertad de decidir sobre mi propia vida no puede verse limitada o no en función del partido que gobierna, porque no soy un juego ni una moneda de cambio para contentar a sectores más o menos conservadores, o más o menos cercanos a la iglesia,  el Estado español es aconfesional y el gobierno no debe ser juez ni censor de los ciudadanos, debe garantizar sus libertades.

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Nunca he oído a nadie frivolizar sobre el tema del aborto, es duro, la gente no lo cuenta en las tertulias con las vecinas. Nadie limita el derecho de una mujer que quiere ser madre, desde luego no la ley vigente, pero a partir de ahora se limitarán los derechos de las mujeres que no quieran serlo y ¿todo para que? el número de abortos está en su mínimo histórico en nuestro país y os aseguro que cambiar la ley no va a disminuir ese porcentaje… las que volverán serán las clínicas clandestinas, los viajes a Londres, los secretos de familia… incluso pretenden eliminar el supuesto de la malformación del feto, muchos vendrán ahora al mundo a sufrir un calvario.

Los niños son una bendición y un motivo de alegría… y deben seguir siéndolo.

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