Mi príncipe azul… que yo soñé

A los veinte años, una piensa que hay alguien predestinado para ella, un príncipe encantador, una persona que te querrá por ser como eres y a quién no le importará nada el hecho de que no te guste cocinar, hablar recién despertada o tu manía de no ir perfectamente vestida y maquillada las 24 horas del día pero, a pesar de ello, pueda considerarte una princesa.

Sí, señores y señoras, una también tiene derecho a ser tratada como a una princesa, aunque a veces, te canses de esperar cual bella durmiente a tu príncipe. Digo yo que no es normal que tarde tanto en llegar, ¿habrá tenido un accidente?, ¿se habrá caído del caballo?, ¿estará amnésico y habrá olvidado el camino?.

Las princesas de Disney se han puesto de moda, esa panda de remilgadas con vestidos color pastel que inspiraron la niñez de un montón de mujeres de varias generaciones, continúan martirizando a las niñas de hoy en día, y yo me pregunto… ¿Porqué dejamos que quieran ser como la cenicienta o la Bella durmiente?

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En un momento en que Pixar y Dreamworks se han puesto las pilas y han creado personajes como la Mérida de “Brave” o la Fiona de “Shrek”, protagonistas de sus propias historias y con ideas propias ¿porqué nuestras niñas siguen queriendo parecerse a Blancanieves?

Parece una pregunta bastante difícil de resolver hasta que nos paramos a vídeos como este…

Y entonces una se da cuenta de que aunque parezca que los tiempos han cambiado, nuestra sociedad está enfocada sin remedio hacia el culto a la belleza. Convertimos en triunfadores a los guapos y guapas de turno, a los cuerpos danone, a los grandes hermanos, a los tronistas… mientras que marginamos y exiliamos a los inteligentes (no hay más que ver que nuestros investigadores tienen que huír del país para ganarse la vida).

Entonces, ¿Cómo pretendemos que nuestras hijas quieran parecerse a Fiona si les estamos diciendo que una mujer como ella no tiene cabida entre nosotros porque no es lo suficientemente guapa, ni está lo suficientemente delgada?, ¿porqué iba a querer una niña criada enfrente de un televisor (como todas las de ahora) ser como ella si es mucho más fácil esperar al príncipe azul sin hacer nada en absoluto?, ya llegará él y la salvará de todo mal ¿verdad? Dejémoslas esperar entonces…con nuestra generación salió tan bien…

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